Que la tecnología ha influido directamente en el ámbito laboral es incuestionable. La forma en la que el sector empresarial se desarrolla actualmente ha cambiado. La tecnología tiene cada vez más presencia en el día a día y ha conseguido modificar el entorno profesional. Lo tecnológico ya está totalmente integrado en los procesos laborales y el entorno digital es un área muy importante –incluso en algunas compañías es la base del negocio– al que prestar especial atención.
Esta evolución, gracias al desarrollo de herramientas que simplifican el trabajo, ha logrado simplificar los procesos de producción y las formas en las que se desempeñan muchas de las tareas que desempeñamos en el día a día. Además, ha permitido llevar a cabo mejoras en las condiciones de trabajo, la conciliación familiar, aumentar la seguridad y favorecer la comunicación y el flujo de intercambio de información.
“La tecnología ha permitido llevar a cabo mejoras en las condiciones de trabajo, la conciliación familiar, aumentar la seguridad y favorecer la comunicación y el flujo de intercambio de información.”
Esta misma evolución lleva a una conclusión irrefutable como es que la forma de trabajar también ha cambiado dando lugar a la aparición de nuevas formas de trabajo, gestión y organización. Las nuevas tecnologías han dado lugar al llamado empleado 3.0. un nuevo profesional que se mueve y convive en un entorno digital y para el que “no existen horarios laborales”.
Consiste en un empleado que saca partido a la tecnología en beneficio de la empresa. Sus cualidades son el talento, la capacidad del trabajo a distancia, la motivación y la productividad entre otras.
Aprovecharé la ocasión para enumerar las ventajas al respecto.
Una vez analizado los innumerables beneficios de la tecnología y sin querer entrar en debate si esto es positivo o no, lo que sí parece claro es que las compañías han de emplear las nuevas tecnologías con el objetivo de crear valor a la empresa, es aquí donde no podemos olvidar que el componente personal y de relaciones sociales seguirán siendo necesarios por mucha tecnología que exista.
Como conclusión creo que habrá que encontrar un equilibrio necesario entre lo tecnológico (lo digital) y lo “humano”. Es muy importante potenciar las relaciones sociales y volver a “humanizar” el mundo empresarial y por otro lado sacarles partido a las tecnologías y al mundo digital para poder llegar a cada vez más personas –tener más presencia– y facilitar los procesos de trabajo. En ese equilibrio está el objetivo final entre tecnología-mundo laboral.